Con la finalidad de aportar a la aventura interdimensional de Álvaro, y en son de la integración del arte como 5to mundo, pensé en la sonoridad como una nueva dimensión de conocimiento que se puede obtener de los mundos explorados.

Los sonidos (o la sonoridad) forman parte de los ambientes en los que habitamos cotidianamente. La idea, de hecho, surge a raíz del ensayo que propone Paulo “Habitantes”. A continuación muestro mi resultado:

En la concreción de este ensayo, me doy cuenta que no sólo hay imágenes, colores, e incluso aromas (medio difíciles de capturar) que evocan sensaciones y emociones variadas, respecto al espacio que habito. Hay también sonidos, los cuales sí puedo capturar con mi cámara (celular) y que transportan la conciencia a otro estado (contemplación, comodidad, o sus antónimos).

Sonido del patio

Estos contenidos forman parte importante de un territorio, y es información a la que quizás accedemos no tanto desde la razón, sino desde una forma más ligada a la cotidianidad, incluso la intuición.

También creé mi avatar con un collage de imágenes, plagadas de contenidos, experiencias y vivencias, siguiendo muchas de las orientaciones que me dio el ejercicio “habitantes”, acerca de lo que voy considerando importante.

Junto con estas ideas, también logré practicar el ensayo “Poder Nativo” de una forma particular, pensando en no sólo una adquisición y acumulación de conocimiento acerca lxs seres que conforman nuestro hábitat, sino concebirlos efectivamente como entes vivo con los que se podría interactuar.

Malezas varias:
TenedorErodium cicutarium
Planta forrajera
Diurética
Crece en regiones templadas
Este ejercicio se trata de trabajar sobre una imagen de un territorio a elección, y pensarlo más allá de los límites políticos que conocemos.

Una primera etapa consiste en que este territorio elegido, sea “mapeado” con contenidos recolectados a partir de una tarea de indagación en el ciberespacio u otros medios, la cual contempla diversidad de conocimientos respecto a su propia naturaleza: la fauna que la habita, la flora nativa, el clima, sus paisajes, etc.

Imagen topográfica de “América del Sur”
Observaciones de esta etapa: Probablemente cueste la tarea de investigar respecto a ese territorio y cómo organizar y ubicar la información recopilada. La búsqueda estará mediada por los nombres oficiales de localidades o territorios políticos que ya se han fijado. El énfasis es que se trascienda aquella barrera para llegar a lo que comprende la naturaleza de la zona elegida, pensándola desde una perspectiva naturalista e incluso “pre-colombina” si se quiere.

Es importante, también, que exista libertad en los medios que se utilicen para ir cartografiando el territorio escogido. Por ejemplo, pueden recolectarse imágenes o pequeños textos, citas, obras de arte que aludan a su zona, etc.

También se pueden utilizar distintos formatos de mapa del territorio: mapas mudos, topográficos, de límites alternativos -como mapas de pueblos originarios-, entre otras.

Ilustración mapa de “América pre-colombina” o “Abya Yala”

 

Luego, para organizar toda la información recopilada respecto del territorio o zona elegida se pueden utilizar distintas leyendas, como asignar colores a los distintos animales que habiten el territorio, pintar dónde podrías ubicarlos, usar distintas líneas que demarquen límites diversos, crear distintos signos para indicar lugares específicos. Las posibilidades son abiertas y sólo limitadas por la imaginación.

En una segunda etapa, una vez se esté conforme con la información contenida en el mapa de creación propia. La idea es transformar toda esa información en un mapa interactivo.

Finalmente, se hará el ejercicio de elegir una zona de interés con el fin de expresar o representar, de manera creativa (cómic/viñeta, dibujo, un fragmento escrito…) cómo me imagino habitando ese lugar elegido.